Cartas al director
José Herrera Ramírez*
ATEJ
Yo no sé a ciencia cierta cuando me hice ludópata, lo único claro que tengo es que debía ser ya ludópata la primera vez que me metí a jugar ocultándolo en mi casa. Normalmente se dice que se rompe con el juego cuando pagas las deudas adquiridas por él. Por eso le dije a mi mujer de pagar la deuda adquirida con el préstamo que pedí al banco por culpa del juego, y ella con mucho sentido, me dijo que no, que se iría pagando mensualmente, y que así no se me olvidaría lo que había echo por mi adicción.