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| Acto de homenaje en Madrid a Miguel Miranda. Año 2008 |
En el cementerio municipal de Manzanares reposan los restos de una víctima del terrorismo de ETA. Miguel Miranda Puertas, subteniente músico de la Guardia Civil, fue enterrado en el camposanto manzanareño el 1 de diciembre de 1992. Un día antes, ETA acabó con su vida en Madrid al hacer estallar un coche bomba. Tenía 64 años. En 2008, el Ayuntamiento de Madrid le dedicó un jardín y un monolito.
El subteniente Miranda era natural de Granada, pero tenía estrechos vínculos con Manzanares, ciudad en la que descansan sus restos. Estaba casado con Natividad del Moral y tenía cuatro hijos. Uno de ellos regentaba un conocido pub de la época, “La Zagala”, situado en la calle Virgen de Gracia, donde hoy encontramos la tienda de la Cooperativa “Jesús del Perdón”.
Su funeral se celebró en Manzanares en la iglesia parroquial de la Asunción, a la que acudieron cadenas de televisión nacionales. El lunes 30 de noviembre de 1992, ETA asesinó a Miguel Miranda e hirió al Cabo Primero Julián de la Calle, así como a dos vecinas del barrio donde explotó un coche bomba con más de treinta kilos de explosivos.
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| Lugar del atentado el 30 de noviembre de 1992 |
La explosión ocurrió a la altura del número 88 de la calle Luis de Hoyos, en el barrio de Moratalaz. A pocos metros, en la calle Fuente de Carrantona, hay unos jardines. El 14 de octubre de 2008, el Ayuntamiento de Madrid les puso el nombre del guardia asesinado e inauguró un monolito en su honor. Al acto asistieron el entonces alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, y la que era presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. También la viuda del subteniente y los otros supervivientes del atentado.
Además de descubrirse el monolito con una placa, se plantó un olivo en memoria de Miguel Miranda Puertas, al que también homenajeó en el acto la Unidad de Música de la Guardia Civil.
Según informó la Comunidad de Madrid en su web, Antonio Miranda, uno de los hijos del subteniente, pidió dos deseos en su intervención. En uno de ellos solicitó a los ciudadanos que cuando acudan a las manifestaciones no distingan entre las víctimas del terrorismo de ETA y las del terrorismo islamista. También quiso recordar que, “este homenaje no es sólo para mi padre, sino para todos los que cometieron su mismo error, el de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado”, al tiempo que reclamaba que “ojalá algún día no haya víctimas del absurdo”.
En Manzanares, casi 20 años después, contamos con una calle dedicada a Ernest Lluch (antigua Vuelta de Don Pedro), otra a las Víctimas del Terrorismo (paralela al canal del Azuer en la “isla verde”) y, desde el pasado domingo, cerca de ésta, un parque y un monolito en memoria de Miguel Ángel Blanco. El único recuerdo para el subteniente Miranda es el de algunos vecinos con buena memoria y su lápida en el cementerio municipal. Al menos en Madrid, encontramos los Jardines Miguel Miranda Puertas.