La
Semana de la Música organizada por el Ayuntamiento de Manzanares con motivo del
fin de curso de la Escuela de Música “Guillermo Calero” celebró el pasado
jueves en el Gran Teatro un festival que sirvió para homenajear al maestro
Julián Sánchez-Maroto Carrasco con motivo del 50 aniversario de su muerte. En
el acto intervino su nieto, José Sánchez-Maroto Tortosa, que también fue
director de la banda de música que lleva el nombre de su abuelo y que recogió
una placa conmemorativa.
El
festival de fin de curso incluyó actuaciones del alumnado de danza, oboe,
violonchelo, trompeta, piano, pre inicio y lenguaje musical, clarinete, coro,
violín, práctica instrumental de conjunto (banda pequeña), cuerda, flauta,
trompa, guitarra clásica y flamenca, bandurria y púa, saxofón y del grupo
básico, con las voces de Fanny Cordero y Miriam Crespo.
En
el acto celebrado en el Gran Teatro se hizo una semblanza del recordado músico,
a cargo de Juan Antonio Moraleda, profesor de la Escuela de Música, y
acompañada de fotografías de la época. Explicó que se trataba de un homenaje al
recuerdo y memoria de Julián Sánchez-Maroto Carrasco, compositor, director y
maestro de Manzanares.
Uno
de los principales objetivos que la Escuela de Música ha perseguido en el tercer
trimestre es que el alumnado conozca la figura de una de las personas más
destacadas que ha dado Manzanares y que más hecho por la música y la cultura de
su pueblo, destacando su faceta de maestro de músicos.
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Entrega de la placa al nieto del maestro
(Foto: Ayto. Manzanares) |
Como
música de fondo sonó “Gratitud”, una de las obras que más se ha interpretado y escuchado
en Manzanares. Se cuenta que todo músico que ha pertenecido a la banda “Julián
Sánchez-Maroto” ha tocado alguna las notas de este magnifico pasodoble. Este
fue estrenado por la
Banda Sinfónica Municipal de Madrid y dirigido por el propio autor
en el Parque del Retiro en julio de 1944, pasodoble que el público obligó a
tocar otra vez. También fue interpretado por la banda Municipal de Alicante en
1948, dirigida por él mismo.
El maestro Maroto nació
en Manzanares en 1881 en el seno de una familia humilde. Comenzó a los 11 años
sus estudios de solfeo, en los que destacó pronto, al igual que como trombón
primero en la Banda Municipal de Manzanares que dirigía el maestro Gil Tavera.
A los 17 años ingresó en una Banda Militar de Madrid, alcanzando la graduación
de sargento y ocupando una plaza de músico de primera. Cursó en el Real
Conservatorio de la capital la carrera de trompeta con el profesor Tomas
Coronel. Estudió a la vez solfeo, armonía, contrapunto y fuga, estudios que
amplió posteriormente con el maestro Varela Silvari, con quien estudió
instrumentación y orquesta, culminando su formación como director y compositor.
Gracias a sus
facultades y buena preparación, fue solicitado para ingresar en la Banda Sinfónica de
Madrid y en la Banda
del Real Cuerpo de Ingenieros por los maestros Ricardo Villa y el famoso autor
de grandes pasodobles Pascual Marquina, con quienes le unía una gran amistad.
Amante de su
pueblo, no quiso abandonarlo nunca, desoyendo tentadoras ofertas y estímulos
para dirigir grandes bandas de provincia. En 1903, a los 22 años de
edad, regresó a su pueblo natal, donde reorganizaría la Banda que un año antes había
desaparecido. En 1905 consiguió hacerla municipal, dirigiéndola durante 53
años, tiempo durante el cual formó a numerosos discípulos.
Como director supo
ganarse el respeto de compañeros conduciendo la Banda a momentos gloriosos,
participando en numerosos concursos regionales y provinciales. Una de las
grandes actuaciones memorables fue en el certamen celebrado en 1929 en nuestra
localidad y por el que fue premiado con un accésit de dirección y de
interpretación. Otro gran triunfo tuvo lugar en 1933 en el certamen provincial
celebrado en Ciudad Real con motivo de sus ferias. El jurado otorgó el primer
premio a la banda de Manzanares. A su regreso le esperaba un multitudinario
recibimiento por parte de todos los vecinos.
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| Actuación de la banda en la plaza de toros |
Este mismo año, en
1933, se dio uno de los hitos más importante en su trayectoria. Fue el estreno
de la zarzuela “La Rosa del Azafrán” de Jacinto Guerrero en el Gran Teatro de
Manzanares, que ofreció con la Banda Municipal y el grupo Artístico de actores
y actrices aficionados, creado por él, al cual asistieron los autores de la
obra. También dirigió numerosas zarzuelas representadas en este escenario con
un éxito enorme de público y crítica.
Tras la Guerra Civil,
la Banda se
reorganizó de la mano del maestro Maroto y volvió a su actividad habitual con
conciertos, procesiones y otros actos para los que era requerida. Permaneció
hasta su jubilación en 1947. Por este motivo, el Ayuntamiento le rindió un
homenaje en el Gran Teatro, en el que intervino por la gran admiración que le
profesaba el compositor Francisco Alonso. En calidad de director ponía un óptimo
cuidado en la afinación en la banda, según afirman los críticos de la época.
En los años
posteriores a su jubilación, la banda pasaría por las manos de otros directores,
pero las vicisitudes motivadas por los traslados en el entonces Cuerpo Nacional
de Directores de Bandas Civiles y alguna que otra circunstancia adversa
motivaron que el maestro Maroto volviera, como Director Honorario que era y de
forma interina, a hacerse cargo de la
Banda en dos ocasiones más, la primera tras la marcha de
Salvador Villasalero, de 1949
a 1953, y la última de 1955 a 1958. Eran tiempos
difíciles para la música en Manzanares, pero el maestro siempre estuvo a la
altura que le caracterizaba tomando de nuevo las riendas de su banda.
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El maestro Maroto al frente de la banda en la Plaza
de la Constitución |
Otra faceta
importante y destacada fue la de compositor. Varias marchas militares han
formado parte del repertorio de la Banda del Cuerpo de Alabarderos y de la actual Unidad de Música del
Regimiento de la Guardia
Real, como “Poco tiempo”, “El sargento” y “Viva su majestad
Alfonso XIII” dedicada al monarca, compuesta después de que el rey felicitara
personalmente al compositor con motivo de los conciertos que interpretó con su
propia banda en la casa manzanareña de Manuel González de Jonte.
Cabe destacar
marchas de procesión y composición religiosa, como “A Nuestro Padre Jesús del
Perdón”. De sus composiciones vocales religiosas sobresalen las “Plegarias”
estrenadas por su hijo Jesús Sánchez-Maroto Espinar, barítono, acompañado por
la Capilla Vocal que creó el compositor, que la dirigió igualmente ofreciendo
su propia instrumentación de la segunda Misa Pontifical de Perossi, lo que le
valió las felicitaciones del entonces obispo Echevarría. Tiene también
compuestos varios pasodobles como “La liberación de Manzanares”, “Brisas de
Andalucía”, “Cielo Andaluz” y “Belmonte”, entre otros. Realizó más de 250
transcripciones para la Banda
y para la orquesta “Doble Sexteto Manchego”, que fundó y dirigió durante varios
años.
La
vida del maestro Maroto se apagó el 6 de julio de 1962 a los 81 años de edad y
tras toda una trayectoria al servicio de la música y de la educación musical en
Manzanares, razón por la cual se realizó este homenaje. Desarrolló la bonita labor
que hoy realizan los profesores de la Escuela de Música. “Podemos afirmar
rotundamente que Julián creo e hizo escuela de música”, señalaron en el acto. Como
docente formó a multitud de alumnos que componían la cantera de la Banda que
tomaba el relevo de los mayores. Cincuenta años después, su música sigue
sonando, su método sigue vivo y sus ganas de trabajar. “Julián abrió el camino
durante más de medio siglo y nosotros hoy como docentes intentamos seguir su
ejemplo desde la Escuela de Música”, concluyó Juan Antonio Moraleda.